En 1969, yo estaba cursando el segundo año de la secundaria Básica, el noveno grado de escolaridad, y tená 16 años.
Con esta edad, era un muchacho normal y corriente como cualquier otro, pero solamente tenía algo que me diferenciaba un poco de los demás, a parte de ser un tonto y de tener pocas libertades bajo el régimen de mis abuelos maternos, que me criaron.
Esta diferencia estaba dada por una inexplicable facilidad para aprender y memorizar todo el contenido de las clases que me impartían en la escuela, sin poner el más mínimo interés en nada.
Bastaba con que yo escuchara, a veces en un segundo plano, lo que el profesor explicaba; para que los conceptos se almacenaran en mi mente.
Pero en la disciplina, estaba muy mal, por lo que los profesores me requerían constantemente
al ver mi falta de atención y mis constantes juegos y mofas en clases.
Esto me llevó desgraciadamente a que lo que en aquel entonces se llamaba Servicio Militar Obligatorio (SMO), se encargara de terminar con mis días de estudiante, ya que a pesar de tener las mejores calificaciones de mi aula, como mi disciplina dejaba mucho que desear, me "seleccionaron" para que desapareciera de la enseñanza por completo, cuando me faltaban solamente menos de cuarenta días para terminar el curso.
El dos de Mayo de 1969, fui reclutado, me presenté en el cine Alameda de la barriada de Santos Suarez, a las 10 de la mañana.
Allí junto a casi 300 muchachos y no tan muchachos, fui montado en camiones soviéticos Zil- 157 y comenzamos una larga travesía hasta la Provincia de Pinar del Río, Jejenes; después de un discurso político hecho por uniformados de verde olivo dentro del cine, con show artístico incluído.
Llegamos a una antigua vaquería, inmensa, que era solamente un techo de grandes dimensiones
con columnas de concreto que lo mantenían en pié; después de unas cuantas horas de viaje sentado sobre las tablas de los asientos plegables laterales de los camiones militares.
Qué lejos estaba de saber que sería aquel lugar cuajado de mierda de vacas por todas partes, mi dormitorio por más de un mes!!!
Allí después de bajarnos, tuvimos que limpiar aquella nave de más de 2000 metros cuadrados
de las heces de vaca que la inhundaban, y despés descargar varias rastras de literas de madera y saco de Yute, que venían desarmadas.
Terminamos de armar todas estas literas( casi mil ) y las colocamos en sus puestos debajo del techo de la vaquería, nos dieron una sucia comida consistente en un boniato hervido y unos chícharos ahumados y aguados.
Después de todo este barraje de cosas, fuimos a dormir, sin sábanas, sin almohadas, y con el corazón estrujado.
Yo solamente era un chico de 16 años, sin maldad, con las ansias propias de mi edad, y al verme en aquel apestoso lugar, con el desamparo y la falta de intimidad evidentes, pensé en el futuro que me aguardaba por tres años de mi vida y comprendí entonces, que era muy dura, y que había comenzado a ser un adulto, por lo que a partiir de ese momento, era dueño de mis actos, lo que me asustaba más aún, pues no estaba preparado para enfrentar las calamidades que veía venir.
Un equipo de altavoces de trompeta, dejaba escuchar a lo lejos en sabe Dios qué recóndito lugar
el programa Nocturno, y hecho un ovillo, en medio del olor a saco de yute nuevo mezclado con mierda de vaca y algún que otro pedo de un compañero, mal dormí mi primera noche de persona mayor.
miércoles, 25 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario