Tu cuerpo es el espacio vital, por donde ando a ciegas, descalzo y sin tropiezos.
Tus manos el elíxir maravilloso que cura cual milagro del señor mis dolores y penas.
Tu voz es la música divina que calma mis sentidos y me transporta a parajes no soñados.
Tus ojos la s ventanas abiertas al universo infinito, por donde me asomo y veo la belleza en su origen ancestral.
Tu boca donde bebo el líquido que me embriaga, donde se encuentra la fuente fundamental del motivo de vivir.
1999
miércoles, 11 de julio de 2007
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