miércoles, 11 de julio de 2007

A mi amada esposa (6)

Tu cuerpo es el espacio vital, por donde ando a ciegas, descalzo y sin tropiezos.

Tus manos el elíxir maravilloso que cura cual milagro del señor mis dolores y penas.

Tu voz es la música divina que calma mis sentidos y me transporta a parajes no soñados.

Tus ojos la s ventanas abiertas al universo infinito, por donde me asomo y veo la belleza en su origen ancestral.

Tu boca donde bebo el líquido que me embriaga, donde se encuentra la fuente fundamental del motivo de vivir.


1999

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