jueves, 19 de julio de 2007

Emigrantes cubanos

Los cubanos, cuando estamos en otras tierras, lejos del suelo en que nacimos, nos crecemos, tenemos la voluntad de recuperar el tiempo perdido, de levantarnos y como el Ave Fénix, resurgir de nuestras cenizas para emprender la dificil tarea de emparejar nuestro status al de los demás habitantes del lugar, a pesar de que en esta pelea "de león contra mono", además el león tiene 45 años o más de ventaja.

Pero sobre todas las cosas, a pesar del hastío y de la morriña, trabajamos, y tratamos de tender la mano hasta donde podemos, a los que llegan después de nosotros, porque aunque nos acusen de creernos(de nacimiento) que tenemos siempre la verdad, que somos los mejores, que todo el mundo está equivocado; a pesar de hablar gesticulando y gritando en castellano malo, no podemos cerrar las puertas a quienes como nosotros, han emprendido el camino difícil de la emigración.

Nadie sabe a ciencias ciertas el tamaño, la extensión, la capacidad del corazón de un emigrante cubano; nadie entenderá nunca lo que siente un emigrante cubano cuando ve el mundo exterior,
nadie podrá nunca aplastar nuestra cubanía, nuestro sentimiento, porque un cubano que emigra
además de ser alguien que rompió con una malformación histórica, es de la cabeza a los pies, la imagen viva de la esperanza, con palmeras en las pupilas de los ojos.

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