Es increíble pero es cierto.
Un niño de 12 años, reagrupado por su padre y su madre, que se encuentran en España desde hace tres años, visado por el consulado español en la Habana desde el 19 de Noviembre del 2007, llega a España el 7 de Enero del 2008.
El maquiavélico régimen que todos conocemos, con sus burocráticos e ilógicos trámites y papeleos con un solo objetivo, robarte el dinero, obliga al menor a que lleve a la Direccion Municipal de la vivienda antes de autorizarle a salir, los últimos recibos de la electricidad, el gas,
casa, etc. como si este ya infeliz de nacimiento niño, tuviera alguna responsabilidad en ello.
Además de cobrarle 250 dolares por la certificación de notas de su escuela, que tanto pregona el régimen de GRATUITA.
No contentos con esta inmensa falta de respeto, cuando el niño acudía con su abuela a las oficinas de Inmigración, a ver si ya tenía la tan ansiada autorización para salir del país, la funcionaria poniendole cara de: - Mira que ustedes joden!!! le decía: - No, el "casito" tuyo todavía no está!!!
Seguramente esta funcionaria, comida por la envidia hasta los huesos, cobrando una miseria por trabajar 8 horas diariamente, privada de todos los atributos de una persona del siglo XXI, ni se imagina que este niño, dentro de 10 años, podrá tener su coche propio, su casa propia, un salario decoroso, una educación impecable, la libertad de disfrutar de unas vacaciones como Dios manda, la posibilidad de viajar donde quiera en el mundo, el derecho a decir lo que se le antoje a quien se le antoje, según él lo piense, a ver la televisión que el quiera ver, del país que sea, con la orientación política que él escoja, podrá también escoger la comida que desee ingerir de entre miles de posibilidades diferentes, tendrá un teléfono celular a su nombre y podra comunicarse con el mundo entero cuando se le antoje y si algún día la volviera a ver por casualidades de la vida, ni siquiera la reconocería, aunque si lo hiciera, tal vez sentiría pena por ella, como la siento yo porque sé que no es más que una miserable víctima.
Lo cierto es que tanto el Diablo mayor, como todos los que le siguen el juego, alguna vez, pagarán por todas las heces que han volcado sobre la vida de los cubanos, que no servirán más que para abonar y fertilizar la simiente del nuevo y victorioso cubano post-castro; que será en mi opinión
el ejemplo a seguir por la humanidad del futuro.
miércoles, 9 de enero de 2008
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