Mi corazón cansado y afligido
dejó de ser motor de mi existencia
y dio lugar al limbo y la impaciencia
y al recuento de todo lo vivido.
Con el miedo a morir en los sentidos
apareció la ciencia con sus mañas
y nuevas cosas dispuso en mis entrañas
para así continuar con sus latidos
demostrándome que no estaba vencido
para poder vivir en tierra extraña.
miércoles, 23 de enero de 2008
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