jueves, 4 de junio de 2009

Llegar a viejo

Llegar a viejo, es algo de lo que no te percatas hasta que ya casi no tiene remedio.

Nunca te sientes parte de ese grupo social al que pertenecen "las personas mayores" hasta que al mirarte al espejo, ya no ves al tipo de siempre que te saluda por las mañanas con esa cara archiconocida.

Pero inevitablemente al ver otras personas, de avanzada edad, te sientes muy cerca de ellas, te das cuenta de que ya te falta mucho menos para llegar al punto exacto donde se encuentran.

Yo no me siento viejo, cansancio físico y pelo canoso aparte; al contrario, casi nunca me percato de que a mis casi 57 años de edad, ya no puedo hacer las cosas que antes hacia, a saber: correr,
saltar obstáculo, agacharme rápidamente, etc.

Pero si me he dado cuenta de que progresivamente, he experimentado un cambio en mi actitud general, de que soy más rutinario, más pausado que antes, más lento.

Serán estos los primeros síntomas de la vejez? quien sabe!!! lo que si puedo asegurar es que cuando llegamos a viejos, nos sorprende, pues ni cuenta nos damos de que el almanaque cada vez va mas de prisa, sobre todo cuando vemos que nuestros hijos ya empiezan a pintar canas,
cuando vemos crecer a nuestros nietos, cuando no reconocemos nuestra imagen en una foto reciente, cuando preferimos la tranquilidad, el descanso, la paz.

No hay comentarios: